Sistema de Suspensión, Como Inspeccionar Y Diagnosticar

Puede que en viajes cortos parezca un asunto poco importante, pero contar con un Sistema de Suspensión neumática al conducir le otorga a tu vehículo mayor comodidad y versatilidad.

La experiencia que ofrecen los autos con suspensión suave puede hacer la diferencia entre un viaje estresante y turbulento, y un cómodo paseo de vacaciones en familia, por ejemplo. A continuación, descubre qué es la suspensión neumática y cómo podemos inspeccionar nosotros mismo nuestra suspensión, independientemente de la categoría de tu vehículo.

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Lo primero que debemos hacer antes de entrar en materia es saber que es una suspensión, cual es su función y cómo podemos inspeccionarla para deducir los problemas que ocasionan una avería en el mismo.

Es importante estar al pendiente de cada ruido,  de cada desvariación que sintamos e incluso desgastes de los neumáticos pues eso puede ser un desperfecto en nuestra suspensión que acarrea otros problemas aun mayores, es por eso que este articulo te diremos todo lo que necesitas saber de tu sistema de suspensión para poder solucionarlo a tiempo.

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    Función de la suspensión

    La función principal de la suspensión automotriz es la suspender y absorber todos los movimientos bruscos que se producen en la carrocería por efecto de las irregularidades que se presentan en el camino, de esta manera proporciona una marcha suave, estable y segura en el vehículo.

    Adicional a esto, la suspensión mantiene la altura adecuada del coche, mantiene los neumáticos correctamente alineados, soportan el peso del auto y controla la dirección del viaje. No obstante, para que este sistema funcione, es vital que todos los componentes de la suspensión se mantengan en buen estado ya que si alguno de ellos falla o se avería, afectará el funcionamiento de todo el conjunto.

    Te invitamos a leer:  Sistema de Lubricación del Motor. Cómo Funciona, Importancia

    ¿Qué es el sistema de suspensión de un vehículo?

    Es el sistema encargado de amortiguar, estabilizar y mantener alineado el automóvil, cuya función principal es asegurar que éste pueda transitar con una buena adherencia al suelo. Por ende, la suspensión del vehículo sirve para hacer más cómodo el recorrido, puesto que, además de amortiguar golpes y desigualdades en el camino, le proporciona al auto una altura regular y estable, sin importar la cantidad de ocupantes que se transporten. Esto sin duda permite al conductor disfrutar de una mejor experiencia en cuanto a confort, sin importar el tipo de terreno.

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     El sistema tradicional que comúnmente conocen los conductores es aquel que se compone por un juego de amortiguadores y elementos elásticos entre las ruedas. Ahora bien, la suspensión neumática para autos es un método innovador dentro del mercado automotriz que hoy se utiliza tanto en autos livianos y deportivos, como en vehículos pesados, es decir, autobuses y camiones de carga.

    Tipos de suspensión

    Es complicado concretar cuántos tipos de suspensión hay, pero siempre encontrarás uno adecuado para cada clase de vehículo. Para entender un poco mejor su utilidad, a continuación te mostramos qué tipos de suspensión de coches existen:

    1. Suspensión rígida

    Este sistema es de los básicos y más antiguos que hay. Presentan un funcionamiento simple, en donde los amortiguadores aparecen atornillados a la barra transversal del puente, que recibe las modificaciones que le envían las suspensiones. En el caso de que un vehículo supere un obstáculo con una única rueda, el puente por completo se inclinará hacia el sentido que establezca la superficie.

    Este sistema lo emplean sobre todo los todoterrenos para circular por caminos sin asfaltar y en subidas de montaña por tierra. Consiguen que el coche se eleve lo suficiente y el chasis no sufra tanto. Sin embargo, su aspecto más negativo es la inestabilidad.

    1. Suspensión semirígida

    Se asemeja bastante al sistema rígido, aunque estas incorporan un brazo adicional que consigue disminuir las inclinaciones y vibraciones. Esto implica que no es tan rígida, pero tampoco es independiente.

    Está formado por unos muelles anclados a unos soportes articulados que van atornillados al diferencial y a una barra que atraviesa toda la parte del puente. Suele ser el más habitual, pues está presente en la mayoría de los coches básicos que encontramos por la calle.

    1. Suspensión independiente

    Este tipo de suspensión está catalogada como la mejor suspensión del mercado, y son habituales en la mayoría de los vehículos nuevos. Entre ellos habría que distinguir entre varios sistemas de suspensión independientes:

    • Suspensión de eje oscilante:

    Tiene los muelles situados en unas articulaciones que van enganchadas al puente trasero. El funcionamiento resulta bastante sencillo, sobre todo porque no cuenta con brazos de torsión, solo uno conectado al puente y el amortiguador al chasis. Consiguen facilitar una mayor estabilidad en el vehículo.

    • Suspensión de brazos tirados:

    Los muelles van colocados en la parte inferior, en los brazos del puente trasero. En los brazos que alojan los muelles hay una mayor separación. Es aceptable para circular por suelo urbano.

    • Sistema PcPherson:

    Sistema usado sobre todo para los puentes delanteros, aunque resulta habitual en los traseros también. Cuenta con una estructura sencilla y el mantenimiento es bastante barato. Los amortiguadores están atornillados al chasis de manera directa, por lo se produce una rigidez para que no haya roturas.

    • Suspensión de triángulos superpuestos:

    Sistema de los más avanzados, que cuenta con brazos y articulaciones superiores. Es conocida también como suspensión de paralelogramos deformable, ya que cuando entra en escena la amortiguación, los brazos inferiores y superiores se deforman. Sobre todo lo encontraremos en coches de competición.

    Como acabamos de comprobar hay varios tipos de suspensión de coche, que varían sobre todo en función del terreno. De acuerdo al uso que le vayas a dar, deberías optar por uno u otro pero lo más aconsejable es que te dejes aconsejar por un profesional.

    ¿Cuáles son las partes de la suspensión?

    La suspensión automotriz utiliza las fuerzas mecánicas de torsión para amortiguar y suavizar el desplazamiento de su vehículo, sobre las irregularidades (baches, hundimientos, topes) que se encuentran en el camino. Las partes de la suspensión delantera son definitivamente las más importantes del sistema.

    Las partes de la suspensión están compuestas por elementos flexibles, como el muelle de ballesta o helicoidal, la barra de la torsión, el muelle de goma, de gas o de aire; y los amortiguadores.

    Debemos tener en cuenta la importancia de un correcto servicio y reparación de las piezas,  para que nuestros vehículo tenga un servicio preventivo que muchas veces nos servirá de ayudará y nos permitirá ahorrar dinero y evitar imprevistos.

    A continuación te nombraremos las partes que conforman un sistema de suspensión:

    • Amortiguadores: Dan estabilidad al vehículo a través de la adherencia de los neumáticos al terreno.
    • Ballestas: Láminas de acero para muelles, unidas con unas abrazaderas que permiten el deslizamiento entre las hojas cuando han sido deformadas por el peso que soportan.
    • Barras estabilizadoras: Evita que cuando un vehículo toma una curva, la carrocería se incline hacia ese lado con un peligro de que se vuelque.
    • Barra de torsión: Es un resorte basado en el una varilla de acero elástico sujeta por uno de sus extremos, mientras en el otro aplica un esfuerzo de torsión.
    • Constitución: Es una pieza de acero elástico que está constituido con hilo de diámetro variable (entre 10 a 15 milímetros).
    • Horquillas de suspensión: Es un tipo de suspensión fabricada de acero o de aluminio que sirve para unir a la rueda frontal con el conjunto de cubo de punto único y en el chasis con los dos puntos. Evita que la rueda gire hacia los laos, manteniendo el neumático recto.
    • Muelles helicoidales: Estas partes de la suspensión sirven para conseguir una elasticidad luego del recorrido que realiza el resorte sin ocupar espacio ni sumar peso.
    • Rotulas: Pieza que permite el movimiento de la suspensión en sus tres ejes, son muy importantes para la seguridad.

    Fallas habituales en las partes de la suspensión delantera que ameritan revisión

    Es habitual que se desgaste el cojinete delantero, y para identificarlo basta con escuchar un ruido o ronroneo constante al desplazarnos. Primero se desgasta una, lo que hace que el ruido sea mayor cuando damos un giro.

    Si ha comenzado a sonar el cojinete por desgaste, es imprescindible que dicha pieza sea reemplazada antes de los 3.000 kms de que notaran el ruido, principalmente porque el desgaste puede ser tan grave en las partes de suspensión delantera que pueden trabajarse, impidiendo el control de la dirección.

    Otras partes de la suspensión delantera que se sufren un mayor desgaste son los bujes elásticos. Entre los más proclives al desgaste están la bieleta de la barra antirrolido, los brazos y el tensor. Mientras que las rótulas, generalmente tienen mayor una vida útil, que dependerá en buena medida del uso que le damos al vehículo y en el terreno en el que nos desplazamos.

    Verificación y control del sistema de suspensión

    El sistema de suspensión forma parte de lo que se denomina la seguridad activa del vehículo, por lo que resulta primordial asegurar su correcto funcionamiento. De hecho, se puede comprobar que un vehículo con un sistema de suspensión en mal estado, en caso de una frenada de emergencia, tarda un 30% más de tiempo en lograr detener completamente el vehículo.

    Es importante reseñar que, en caso de realizar algún ajuste en el sistema de suspensión, posiblemente se habrá variado la altura del vehículo, y por ende, también la altura de los faros delanteros que podrían proporcionar unos haces de luz que no estén bien ajustados, y podría darse el caso de poder provocar deslumbramientos (si quedan excesivamente altos) o una pérdida de visión nocturna (si han quedado bajos).

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    Para verificar el estado del sistema de suspensión del vehículo lo mejor es realizar una prueba de circulación en carretera, con objeto de detectar las posibles anomalías, como golpeteos o ruidos.

    Así, por ejemplo, una mala estabilidad o un balanceo excesivo cuando el vehículo circula por una curva, indica una suspensión excesivamente blanda y, por tanto, deficiente que debe ser reparada. Entre las principales anomalías que pueden detectarse en la suspensión de un vehículo, están las siguientes:

    a) Suspensión blanda

    Una suspensión se dice que está "blanda" porque las ballestas, muelles, barras de torsión u otro elemento del sistema de suspensión, han perdido flexibilidad. Esta circunstancia es muy común que se produzca con el paso del tiempo, debido al agotamiento de los materiales.

     Cuando una suspensión se hace demasiado blanda, influye haciendo que la altura de la carrocería del vehículo al suelo disminuya. La reparación en este caso es muy simple y consiste en sustituir el elemento defectuoso.

    En caso de encontrarse un amortiguador en mal estado, deberán sustituirse a la vez todos los amortiguadores de ese mismo eje por otros nuevos del mismo tipo. La razón de cambiar todos los amortiguadores del mismo eje, y no sólo el que está defectuoso, es para evitar que las ruedas de un mismo eje se puedan comportar de manera diferente.

    b) Suspensión dura

    Una suspensión dura puede deberse al agarrotamiento parcial de una ballesta, amortiguador o eje de articulación, etc., en cuyo caso deberá desmontarse el elemento defectuoso y proceder a su limpieza, reparación ó sustitución si fuese preciso.

    c) Suspensión ruidosa

    El ruido en una suspensión se puede producir debido a la rotura de alguna hoja de ballesta, muelle o barra de torsión, en cuyo caso es necesario cambiarlos. También pueden provenir los ruidos de los amortiguadores, sus casquillos elásticos, o bien, de los brazos oscilantes, la barra estabilizadora y, en general, de cualquier articulación elástica del sistema.

    En cualquier caso, será necesario localizar el ruido y cambiar la pieza defectuosa. Siempre que se observe cualquier casquillo deteriorado deberá cambiarse, aunque no sea el causante del ruido.

    d) Vibraciones en la suspensión

    Las vibraciones suelen ser debidas generalmente a la existencia de holguras en los ejes de los brazos oscilantes o deformaciones de los mismos, en cuyo caso, además producirán irregularidades en el funcionamiento del sistema de dirección.

    La existencia de vibraciones también puede ser debida a defectos de los amortiguadores, los cuales habrá que desmontarlos para su comprobación. No obstante, también existen bancos de prueba en los talleres que chequean el estado de los amortiguadores sin necesidad de desmontarlos del vehículo.

    Como ya se ha dicho, la mejor manera de comprobar el estado de la suspensión de un vehículo es realizando una prueba en carretera. Finalizada la prueba en carretera, se procederá a inspeccionar el vehículo tratando de localizar holguras o desgastes de los componentes, especialmente en las articulaciones de rótulas, brazos de suspensión, etc., y en la unión de estos elementos al chasis. Fundamentalmente se revisarán los siguientes puntos:

    1.- Desgastes de las rótulas en las que se orienta la mangueta. Estos desgastes se pondrán de manifiesto por la existencia de holguras, que se notan si se intenta forzar la rueda de arriba abajo, teniéndola levantada. Si existiese holgura o una pérdida importante de grasa de la rótula por desgaste del guardapolvo, deberá sustituirse dicha rótula.

    Esto se realiza soltando sus fijaciones al portamangueta y brazo de suspensión, respectivamente. Cuando la rótula va fijada por cono y tuerca, para soltarla de su fijación habrá de utilizarse un útil (C) que se acopla entre el brazo (B) y el extremo del perno de la rótula (A). Actuando sobre el tornillo del útil se consigue el despegue del cono de fijación.

    2.- Holguras en articulaciones de brazos oscilantes. Estas holguras pueden comprobarse intentando mover el brazo correspondiente con ayuda de una palanca, teniendo la rueda levantada del suelo. En caso de encontrar holguras, deberá desmontarse el brazo de suspensión para sustituir el casquillo elástico deteriorado.

    3.- Deberá comprobarse el estado, posicionamiento y montaje de la barra estabilizadora, tanto en sus extremos como en el casquillo elástico.

    4.- Se comprobará si existen fugas de líquido en los amortiguadores, lo cual se puede detectar por las manchas que dejan. Esto indica que el amortiguador se encuentra en mal estado, y que será necesaria la sustitución, teniendo en cuenta que deberán cambiarse siempre los dos del mismo eje, aunque el otro amortiguador esté en buen estado.

    5.- Para el caso de encontrarse con una suspensión blanda, deberán desmontarse los amortiguadores con objeto de comprobar su estado, para lo cual se abrirán a mano hasta su máxima extensión. Este movimiento deberá producirse de manera que el amortiguador vaya abriéndose sin saltos ni irregularidades.

    Si resulta fácil y rápida su apertura, el amortiguador puede que se encuentre deteriorado. La misma prueba deberá realizarse cerrando el amortiguador, comprobándose los resultados de manera similar. En el desmontaje y montaje de amortiguadores, habrá que poner especial atención en colocar los correspondientes anillos de caucho y arandelas en la misma posición que se encontraban antes de desmontar el amortiguador.

    6.- Otra operación a realizar es verificar el estado de los muelles helicoidales de la suspensión, comprobando si existen posibles roturas o un posicionamiento defectuoso sobre sus soportes. En caso de cualquier anomalía se sustituirá el elemento defectuoso. En las suspensiones McPherson, se desmontará todo el conjunto soltándole de sus fijaciones inferior y superior, según figura adjunta.

    Posteriormente y utilizando el útil al efecto, podrá desmontarse el amortiguador. Sin este útil capaz de comprimir el muelle mientras se sueltan las fijaciones del amortiguador a la copela superior, no puede ser desmontado éste, ya que al soltar la tuerca de fijación se produciría el disparo del muelle, con el consiguiente riesgo de accidente.

    7.- En los sistemas de suspensión por barras de torsión deberá realizarse una inspección del estado de las barras y una verificación de alturas de la carrocería, que determina el estado de la suspensión. Cuando esta altura sea insuficiente, deberá procederse al reglaje correspondiente.

    Si alguna de las barras estuviera en mal estado, deberá ser sustituida, para lo cual se procederá a descomprimir la suspensión y posteriormente a retirar la barra de torsión.

    El montaje de la nueva barra se realiza posicionando el brazo de suspensión a una determinada altura (especificada por el fabricante) por medio de un útil como el representado en la figura adjunta. En esta posición se introduce la barra, quedando posteriormente la carrocería a la altura adecuada del suelo.

    Síntomas de fallo en los sistemas de suspensión y/o dirección

    Además de cualquiera de los puntos ya mencionados, se recomienda que tú (o tu mecánico) revises visualmente tus sistemas de dirección y suspensión si notas cualquiera de los siguientes síntomas:

    1. Inclinaciones hacia adelante, hacia atrás o hacia los lados – cuando tu coche se inclina hacia delante o hacia atrás o se mueve de un lado a otro, cuando te mueves en diferentes direcciones.
    2. Tocar fondo– cuando tu coche no tiene suficiente suspensión para absorber el bache sobre el que está circulando y los neumáticos golpean la parte trasera de tu coche cuando se comprime la suspensión.
    3. Rebotes sobre los baches – cuando tu coche rebota repetidamente después de pasar por encima de un bache en la carretera.
    4. Trayecto accidentado- cuando sientes cada bache de la carretera.
    5. Viraje accidentado– esto ocurre cuando tu coche hace contacto con un bache y las ruedas giran hacia la izquierda o la derecha sin que el conductor gire el volante.
    6. Sobreviraje / Subviraje– cuando la parte trasera o delantera de tu coche pierde tracción cuando gira en una curva. Esto empeora cuando las superficies de la carretera están resbaladizas.
    7. Dirección / dirección asistida dura o que no parece funcionar– esto es, cuando resulta difícil girar el volante.
    8. Dirección floja– lo opuesto a la dirección dura mencionada arriba; la dirección es ahora demasiado suave, el volante gira con excesiva facilidad.
    9. El coche bascula hacia un lado cuando se conduce / el coche parece deambular por la carretera– a menudo, esto solo es evidente cuando el problema se ha vuelto grave. Cuando conduces, necesitas mantener el volante en su sitio para hacer que tu coche avance en la dirección correcta.
    10. Sacudidas del volante– cuando, aunque  no aprecies ningún problema, o no muchos, el volante parece dar saltos o sacudidas a intervalos irregulares.
    11. Vibración del volante– a partir de 70 km/h  el volante y tu coche empiezan a vibrar.
    12. Tambaleos del volante– tu volante empieza a bambolearse de un lado a otro cuando conduces a una velocidad constante.
    13. Ruidos al girar en una curva– el único síntoma que se aprecia es un ruido de golpeteos y/o chirridos cuando se gira en una curva.
    14. Ruidos procedentes de la unidad de dirección asistida– el único síntoma que se aprecia es un sonido similar a un quejido procedente de la dirección cuando se gira el volante del todo en una dirección o en la otra.
    15. Un ángulo más bajo – en otras palabras, notas que un ángulo de tu coche está más bajo que los otros estando descargado y estacionado incluso en un terreno regular.

    ¿Qué partes de tu sistema de dirección y suspensión deberías revisar?

    Las revisiones anuales o bianuales de tus sistemas de dirección y suspensión deberían incluir:

    1. Inspeccionar posibles fugas, grietas u otros daños en sus amortiguadores;
    2. Verificar si tu vehículo rebota, se inclina hacia adelante, hacia atrás o se desvía hacia los lados.
    3. Girar los neumáticos manualmente para ver si hay en ellos algún tambaleo, desequilibrio o desgaste desigual:
    4. Comprobar posibles fugas procedentes de cualquier de los componentes de la dirección;
    5. Asegurarse de que la tensión en la bomba de la dirección asistida sea correcta;
    6. Hacer botar el coche para ver si sus amortiguadores o patas de suspensión están funcionando correctamente.

     

    Si te ha gustado y crees que has aprendido algo nuevo sobre los sistemas de suspension y si te sirvió de algo la toda la información de nuestro artículo, no dudes en dejar un comentario y compartirlo.

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